Desesperación sobrevenida al dejarse crecer perilla de chivo: El arte de Tetsuya Ishida.

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Obra de Ishida.

Obra de Kago.

Obra de Kago.

En este mundo gobernado por niños vestidos de catequesis que empuñan escopetas recortadas color pastel y te apuñalan con témpanos de vómito congelado cuando menos te lo esperas; en este mundo ya desfasado y harto de suciedad moral y de perversión feroz e ilimitada; en este mundo tan cruel e inhumano, digo, el que duda puede darse por muerto.

Y yo estoy total y absolutamente seguro de que si Tetsuya Ishida se hubiera dedicado al cómic en vez de trabajar en exclusiva para la pintura, habría acabado saliéndole barba de chivo y convirtiéndose en Shintaro Kago.

Es decir, ¿acaso no es obvio? Se trata del mismo Kago, que, en un futuro cercano, se percató de que ya no podía seguir innovando, que ya había ofrecido toda clase de estímulos, que había experimentado y dado todas las formas posibles a la mierda. Por eso volvió atrás en el tiempo (posiblemente saltando cual colegiala de pelo azul) a 1995, y se cambió de nombre y empezó a pintar y a pintar con más libertad, y a pintar y pintar con mucha más auto-complacencia, y, por primera vez desde la publicación de su primer manga, a pintar sin presiones. Y, aunque dicho nombre ya no sonara por cada rincón del mundo como sinónimo de desfase y encopresis, él era mucho más feliz así, porque nadie le juzgaba ni le encasillaba.

Y por eso se acabó suicidando, supongo.

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Pero vamos a lo que nos importa, que nos salimos del tema.

El caso es que ya sea Shintaro Kago disfrazado o sea una persona verdaderamente nacida en 1973 y llamada Tetsuya Ishida, la cosa es que la obra de este pintor bien nos parece un cruce entre el más salvaje Alex Gross (en ambas obras se animaliza al ser humano, aunque, mientras en Gross parece una animalización con fines estético-surrealistas, el propósito de Ishida no parecer ser otro que la humillación y la degradación: rebajar a las personas a meros productos o insectos, o máquinas; es decir, lo mismo mismito que el Tate Kago en el grueso de su obra [por poner un par de ejemplos: “The power plant” y “Shine! Great East-Asian Co-prosperity sphere“]) y el más comedido Francesco Sambo (porque a éste fotógrafo se le suele ir más la pinza de lo que se le iba a aquél pintor).

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Los humanos somos degradados a efímeros objetos cotidianos fabricados en masa.

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La naturaleza destruida por la tecnología del ser humano es otro de los temas más recurrentes del autor.

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El surrealismo más puro, falto de mensaje e injustificado se apodera en numerosas ocasiones de su alma casta y pura.

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…casta y pura.

Y las musas le visitan y le otorgan a veces la inspiración, que huele a formaldehído, para que pinte cuadros bellos y hechizantes.

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…bellos y hechizantes

Nos parece un pintor digno de mención y cierta alabanza. Como mínimo, un pintor digno de respeto. Pues al final a unos les gustará y a otros no, como es lógico.

Al final, como siempre, el arte es tener una idea y saber llevarla a cabo a tu manera y difundir tu palabra. A alguien le gustará, pero ocúpate de que ese alguien vea el resultado de tu idea.

Y, al final, ya seas un tipo que pinta humanos con cuerpo de menú ahorro del McDonald’s o ya seas un tipo que pinta mierda y piensa en tramas absurdas y pasadas de rosca mientras se rasca y se mesa la perilla de chivo una y otra vez… más vale que sepas difundir tu idea, pues, como decía Oscar Wilde, “sólo hay una cosa peor a que todos hablen de ti, y es que nadie lo haga“.

Poslední trik pana Švankmajera (o ‘Por qué cada vez que publico algo sobre Švankmajer tengo que poner el título en checo’)

Unas imágenes del libro de 12 páginas para japón ‘Touch & Imagination’ del gran Švankmajer. Porque no sólo los nipones merecen disfrutarlo:

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El segundo por la derecha: ‘Andrógino, 1990’

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Imágenes del ‘Faust’

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Imágenes de ‘Otesanek’.

Y para acabar, unos enlaces para ver el cortometraje de 2005 de Václav Švankmajer, Svetlonos:

1ª parte.

2ª parte.

¡Y a pasarlo bien!

the negation of one or more putatively meaningful aspects of life.

Alex Gross es un yanki que pinta unos oleos que te caes para atrás. Empezando por ahí. Su estilo simbólico-surrealista no puede estar más en boga hoy en día que, debido a la larga lista de artistas que se han grangeado fama y gloria durante todos los siglos pasados, parecería que ya todo el mundo ha visto y retiene en su memoria todas las combinaciones de formas y colores posibles, todos los paisajes y bodegones, y por eso a los pintores que quieran innovar no les queda otra que buscar el modo de cautivar, de transmitir sentimientos como la  nostalgia o el entusiasmo mediante objetos que, bien por su utilidad, bien por su aparición en eventos importantes de la vida, provoquen en la mente de sus clientes (del mundo entero) dicho mensaje.

Así es el arte de Alex Gross (¿no parece el tío de ahí arriba un cruce entre Vincent Price y Benicio del Toro?) . Lleno de iconos y objetos, de clichés y leitmotivs que que ya han sido vistos antes pero que adquieren un nuevo significado en el neoyorkino, resultado del contraste, de la mixtificación y descontextualización de esos objetos.

¿Y cuáles son los clichés del artista? Él nos los muestra sin miramientos ni sutilezas en la mayoría de sus obras: animales (o bien simples animales, o bien humanos con extremidades animales, como centauros u ovejas con cabeza humana…), pero sobre todo serpientes (víboras) y lagartos, también cepelines, moda urbana, teléfonos móviles, rascacielos, fábricas y todo lo relacionado con la tecnología… pero casi siempre, algo escondidos o a simple vista, una marca o un objeto conocido que nos evoca una época pasada, o un sentimiento concreto…

*GIRLFALLSINTOOPENMANHOLEWHILEMESSAGING:” chica cae a un agujero de alcantarilla mientras manda mensajes”

Es obvio que el artista guarda una fuerte aversión por las frivolidades de la comunicación por móvil; sus cuadros parecen lanzar a veces el mensaje de que la tecnología aliena a las personas.

Arriba,  “Nihilism

Pero esta es sólo una de sus facetas, lo que viene a representar el 70% de sus trabajos aproximadamente. El 30% restante se traduce en obras mucho más oníricas, esotéricas, exóticas, bíblicas o históricas…

Es aquí, o al menos en nuestra opinión, donde Alex Gross demuestra todo su potencial. Estos cuadros, si bien conforman la minoría de su obra completa, son los que transmiten sensaciones más profundas y desprovistas de la gastada paradoja “mainstream/antimainstream” que lo suele acompañar siempre. En estos óleos se contempla el espíritu surrealista que mueve al pintor (el mismo espíritu que acompañara a Dalí o a Ernst), y se pone por primera vez de manifiesto su libertad creativa, no ya en el plano de la animalización humana y esos rollos, sino enviar un mesaje, evocar una época historia o mistificarla (como dijimos anteriormente, la mixtificación es la piedra angular del arte de Gross); en resumen: pasarlo a su terreno y que siga gustando a la peña (lo que, creemos,  hoy en día es más difícil de lo que parece).

A la postre, un gran artista que nos ha confirmado que en Yanquilandia todavía existen personas creativas .

Una rápida semblanza a Zdzislaw Beksínski.

Zdzisław Beksiński fue un pintor, fotógrafo y escultor polaco cuyos trabajos (siempre carentes de nombre) conocí gracias a las portadas de los cronicones que la editorial Valdemar dedicó a la narrativa completa de H.P.Lovecraft; ahora que me he familiarizado con el artista, no me cabe duda de que casa completamente con el estilo del escritor.

Artista caracterizado por un ambiente pesadillesco, surrealista en la línea de Dalí (aunque mucho más siniestro) en tanto que se dejaba seducir por lo onírico, Beksiński tuvo que aguantar la muerte de su esposa y el suicidio de su hijo.

Su prolífica obra puede dividirse en tres claras etapas: la “fantástica” (de los tardíos sesenta a principios de los ochenta), en la que encontramos sus trabajos más llamativos, intensos, aclamados y, por lo general, indescifrables (pues el mismo artista comentó que la mayoría de sus pinturas lo eran)…

… una segunda etapa orientada más (gracias o por culpa de la fama que adquirió en Europa occidental, sobre todo en Francia) hacia la abstracción, el uso de un color predominante ante un ambiente que, figurativo o no, nos choca y también la abundancia de cruces y horizontes.

Una última etapa (los ’90, una década horrible para él) la pasó experimentando con el ordenador y la fotografía. Los trabajos resultantes parecen más bien una mezcla de los dos periodos anteriores, aunque suelen predominar los leitmotivs del segundo. Como cabe esperar, sus trabajos computarizados de esta época quedan exentos del subyugador estilo que los predecesores conseguían con los óleos, aunque se sigue encontrando a Zdzisław en ellos.

 

 

A los interesados en este inquietante artista, recomiendo visitar su web:

http://www.beksinski.pl/

Un post de taringa bien cargado de cuadros del autor:

http://www.taringa.net/posts/arte/13472395/Zdzislaw-Beksinski_-una-aplicacion-plastica-del-miedo.html