the negation of one or more putatively meaningful aspects of life.

Alex Gross es un yanki que pinta unos oleos que te caes para atrás. Empezando por ahí. Su estilo simbólico-surrealista no puede estar más en boga hoy en día que, debido a la larga lista de artistas que se han grangeado fama y gloria durante todos los siglos pasados, parecería que ya todo el mundo ha visto y retiene en su memoria todas las combinaciones de formas y colores posibles, todos los paisajes y bodegones, y por eso a los pintores que quieran innovar no les queda otra que buscar el modo de cautivar, de transmitir sentimientos como la  nostalgia o el entusiasmo mediante objetos que, bien por su utilidad, bien por su aparición en eventos importantes de la vida, provoquen en la mente de sus clientes (del mundo entero) dicho mensaje.

Así es el arte de Alex Gross (¿no parece el tío de ahí arriba un cruce entre Vincent Price y Benicio del Toro?) . Lleno de iconos y objetos, de clichés y leitmotivs que que ya han sido vistos antes pero que adquieren un nuevo significado en el neoyorkino, resultado del contraste, de la mixtificación y descontextualización de esos objetos.

¿Y cuáles son los clichés del artista? Él nos los muestra sin miramientos ni sutilezas en la mayoría de sus obras: animales (o bien simples animales, o bien humanos con extremidades animales, como centauros u ovejas con cabeza humana…), pero sobre todo serpientes (víboras) y lagartos, también cepelines, moda urbana, teléfonos móviles, rascacielos, fábricas y todo lo relacionado con la tecnología… pero casi siempre, algo escondidos o a simple vista, una marca o un objeto conocido que nos evoca una época pasada, o un sentimiento concreto…

*GIRLFALLSINTOOPENMANHOLEWHILEMESSAGING:” chica cae a un agujero de alcantarilla mientras manda mensajes”

Es obvio que el artista guarda una fuerte aversión por las frivolidades de la comunicación por móvil; sus cuadros parecen lanzar a veces el mensaje de que la tecnología aliena a las personas.

Arriba,  “Nihilism

Pero esta es sólo una de sus facetas, lo que viene a representar el 70% de sus trabajos aproximadamente. El 30% restante se traduce en obras mucho más oníricas, esotéricas, exóticas, bíblicas o históricas…

Es aquí, o al menos en nuestra opinión, donde Alex Gross demuestra todo su potencial. Estos cuadros, si bien conforman la minoría de su obra completa, son los que transmiten sensaciones más profundas y desprovistas de la gastada paradoja “mainstream/antimainstream” que lo suele acompañar siempre. En estos óleos se contempla el espíritu surrealista que mueve al pintor (el mismo espíritu que acompañara a Dalí o a Ernst), y se pone por primera vez de manifiesto su libertad creativa, no ya en el plano de la animalización humana y esos rollos, sino enviar un mesaje, evocar una época historia o mistificarla (como dijimos anteriormente, la mixtificación es la piedra angular del arte de Gross); en resumen: pasarlo a su terreno y que siga gustando a la peña (lo que, creemos,  hoy en día es más difícil de lo que parece).

A la postre, un gran artista que nos ha confirmado que en Yanquilandia todavía existen personas creativas .