El día en que el pequeño Craigy fue sodomizado (La involución de Chiodos).

Todos tenemos defectos: alopecia, afecto hacia Jim Carrey, esquizofrenia… no hay humano que no tenga uno. Y mi mayor defecto (que no el único) es que, haga éste lo que haga, sigo y (temo que) seguiré siempre la carrera musical de Craig Owens.

Craigery Michael Owens, víctima de sendos ataques de ansiedad, depresiones y desórdenes bipolares (para mayor obviedad, compárese Cinematic sunrise [del que por desgracia habremos de hablar más tarde] con el primer álbum de Chiodos, “All’s well that end’s well”), forma la banda de post-hardcore Chiodos en 2001, llamada originalmente The Chiodos Bros en homenaje a Stephen, Charles, y Edward Chiodo, artistas de los efectos especiales que ganaron renombre con la deliciosamente bizarra Killer clowns from the outer space. Sus tres primeros EPs, “Chiodos Bros” (puramente acústico), “The best way to ruin your life” (título que alude al matrimonio) y “The heartless control everything” (EP más entrado en estridencias y gritos, cuyo título pone de manifiesto el frikismo de la banda y su devoción por el videojuego Kingdom Hearts) ya fueron marcando las pautas que la banda quería seguir. De estos trabajos, admiramos la imperdonable y virtuosísima “The lover and the liar“, “Pirates and rebels“, que parece ser la antecedente directa de la ulterior “All nereids beware”, y también nos gustan”Ravishing Matt Ruth” y “Hathaway Lane”.

Tras estos humildes escarceos, por fin llegó “All’s well that end’s well”, el primer LP. Fuertemente inspirado en William Shakespeare, este álbum dista mucho en creatividad rítmica, en estilo y ejecución de lo anteriormente probado. Si bien habíamos notado en sus EPs la presencia sobrecargada de los teclados por encima del resto de instrumentos (nótese en la mencionada “The lover and the liar” o en el solo de “Bulls have horns“), en “All’s well…” se lanzan a la piscina probando con efectos de todo tipo (¿cómo justificar si no la rarísima “Who’s Sandie Jenkins?“), xilófonos (en “All nereids beware“), añaden importancia a los cambios de ritmo, al bajo (escúchese nuestra canción predilecta de la banda: “No hardcore dancing in the living room“), pergeñan melodías que parecen recién sacadas de películas de terror (al final de “There’s no penguins in Alaska“) a veces casi industriales, casi poperas (Craig Owens lleva el pop en las venas, si no, escuchad la muy antitética “The words best friend become redefined“, paradigma que recoge todas las características citadas del disco), pero siempre originales. La verdad es que pocos apostarían por los alaridos de Craig al ver su aspecto, pero verdaderamente no lo hace nada mal. Respecto a Shakespeare, el propio título está sacado de una comedia homónima del Bardo, además de que muchos de sus versos están repartidos entre canciones como “Expired in Goreville” (tema que habla de Romeo y Julieta) y “One day women will all become monsters” (canción misógina, casi indie a veces, cuyo título viene de “El Rey Lear”).

El álbum vendió más de 200.000 copias y fue relanzado con material adicional varias veces (canciones bonus como la versión acústica de “Baby, you wouldn’t last a minute on the creek” o “Queen of diamonds“, además de la inolvidablemente melosa “Lindsay quit lollyggagging“, que ya se dejaba ver por el primer Ep, el acústico). Y después de dos años de giras y composiciones, lanzarían “Bone palace ballet”, álbum cuyo título viene prestado de un poemario del encantadoramente vulgar Charles Bukowski. Este LP no sólo es tan (o más) virtuoso que el anterior, sino que lo es en un ámbito musical completamente diferente, el opera-rock. Entre las incorporaciones instrumentales novedosas respecto al anterior trabajo se cuentan desde violines y violas(“Two birds stoned at once“,”Life is a perception of your own reality“, alguna parte de “The Undertaker’s thirst for revenge is unquenchable (The final battle)”) hasta órganos de iglesia (en “If I cut my hair, Hawaii will sink“) pasando por los omnipresentes pianos, chasquidos y coros (“Lexington (Joey Pea-Pot with a monkey face)” es el colmo del dramatismo, acrecentado además por su inolvidablemente nefando videoclip) e incluso pitos de árbitro (en serio, efímeramente en el solo de “We swam from albatross, the day we lost Kailey Cost“, canción que demuestra la gran versatilidad del grupo); además, suspiros, gemidos (en “Is it a progression if a cannibal uses a fork?”), y unas letras originales (a veces melifluas pero casi siempre acertadas, como en “I Didn’t Say I Was Powerful, I Said I Was a Wizard“), títulos, como es característica inconfundible en la banda, innecesariamente largos (cómo olvidar “Bulls Make Money, Bears Make Money, Pigs get Slaughtered” o “Teeth the size of piano keys“) y, sobre todo, Craig Owens, su voz y su insoportable talento que nos lanza a la cara a veces tan descarada y equívocamente.

Y con casi toda probabilidad fue esto, su autárquico y poderoso ego, lo que causó que, aquel 24 de septiembre de 2009, el pequeño Craigy (¡bendito sátrapa!) fuera juzgado por el resto de Chiodos, quienes le vaselinizaron de arriba a abajo y le imputaron la pena de sodomía leve y correspondiente expulsión del hermanamiento.

Pero ni Craig ni lo que quedó de banda (pues también echaron al batería) se detuvieron aquí: intentarían seguir adelante sin la (in)condicional ayuda que las inesperadas expulsiones les habían brindado todos estos años. Chiodos siguió adelante fichando a un tal  Brandom Balmer (o Bolmer, o Palmer, la verdad es que no me he tomado la molestia de aprender su nombre) y a otro al que se diera la percusión al menos la mitad de bien que a Derrick Frost.

El tercer disco de Chiodos, con un nombre tan pretencioso como “Illuminaudio”, fue un fiasco total (hemos reiterado en numerosas ocasiones que Craig Owens no es nada sin Chiodos, pero también viceversa): repetitivo, poco original, mal cantado (teniendo en cuenta que la voz de Craigy era tan o más aguda que la de una fémina, podríamos suponer fácilmente que la del tal Brandom (¿o era Brian?) sería más grave y viril que la de su antecesor, pero parece ser que no, no lo es, y eso dice mucho en contra de la voz de Brian). Siendo quizás excesivamente generosos, podríamos salvar “Love is a cat from Hell“, que es otro poemario de Bukowski (otra vez como en “BPB”, denota de nuevo muy poca originalidad, y más si lo comparamos con el salto Shakespeare-Bukowski del primer al segundo LP), porque el teclado nos llama la atención, pero la verdad es que Chiodos le ha metido demasiada caña al teclado, lo ha gastado completamente durante los dos primeros discos y en este trabajo no iba a ser menos, está increíblemente sobrecargado en todas las canciones. También está “Stratovolcano mouth“, que recoge partes de “Thermacare“, una demo que grabó Owens antes de su partida y que luego introduciría en un nuevo disco bajo el nombre de “The only thing you talk about”.

Por su parte, Craigy fundó “D.R.U.G.S”, acrónimo de “Destroy Rebuild Until God Shows”, y lanzó un disco homónimo bastante pobre musicalmente, obsesionado en encontrar títulos llamativos, palindrómicos (“Laminated ET animal” o “Mr. Owl ate my metal worm”) y olvidando lo importante: la originalidad (que supo manifestar en Chiodos, pero que se le agotó al separarse de ellos), el virtuosismo y la alternancia de diferentes instrumentos a través de las canciones, probando combinaciones y efectos que, aunque a veces resultaran algo inesperados o inapropiados, siempre nos impresionaban. Nos quedamos con la canción “If You Think This Song Is About You, It Probably Is“, dirigida directamente a su ex-banda Chiodos, y con poco más, quizás “My swagger has a first name” o el comienzo de “Stop reading, start doing pushups“.

Pero hemos obviado gran parte de la historia, dejándola para el final por ser la más ridículamente ñoña: nuestro Craigy había participado ya en al menos tres o cuatro bandas anteriores a D.R.U.G.S, siendo líder de un par de ellas mientras llevaba adelante Chiodos (otras bandas se encuentran en el lapso cronológico en el que Craig no estaba ni en Chiodos ni en D.R.U.G.S).

“Isles and glaciers” es un supergroup (una banda hecha a partir de miembros de otros grupos famosos, en este caso de “Emarosa”, “Pierce the veil”…) que lanzó su primer y único LP, “The hearts of lonely people”, en 2008, mostrando un estilo similar a Chiodos pero mucho más suave, gritando a veces pero manteniendo la melodía, una melodía más indie, pero sobre todo más popera (eeks…), por encima de todo. Nos inclinamos aquí, aunque con mucha pereza, por la más industrial (¿?) “Empty sighs & wine” y quizás por “Hills like elephants”, aunque nos parece realmente pobre.

Asimismo, Craig ya había participado en varias canciones de “The sound of animals fighting”, supergroup realmente extraño (cuyo primer  trabajo, “The tiger and the Duke”, acompañado de interludios techno a modo quizás de “I am ghost” y su “Interlude: Remember This Face, Baby“, aunque huelga decir que mucho menos industrial y más melódico, se presentaba con las ínfulas de una ópera de cuatro actos) en cuyo segundo LP, “Lover, the Lord has left us”, debutó con “Un’aria” (“un aire” en italiano), “Un’aria ancora” (“otra vez un aire”) que es prácticamente igual (ambas consisten en Craig demostrando su melosidad y femineidad a capela), y con “Horses in the sky“, más heavy, más aceptable (de hecho, una de las pocas aceptables del segundo LP). La verdad es que nuestras canciones favoritas son las que no son cantadas por Craig (recordemos que éste pierde todo su carisma al ser pateado de la banda a la que realmente pertenece, y en la que mejor se exhibe): “Act I: Chasing suns” y “Act III: Modulate Back to the Tonic” del primer LP, “Stockhausen, Es Ist Ihr Gehirn, Das Ich Suche” (“Stockhausen, es su cerebro lo que estoy buscando” en alemán) y pocas más del segundo (casi todas son baladas simplonas); el tercero, empero, no nos atrevimos a escucharlo.

Arriba: portada de “A coloring storybook and long playing record”, patético.

Abajo: los patéticos integrantes de “Cinematic sunrise”.

Por último, nos faltaría hablar de la injustificable, censurable y deleznable banda “Cinematic sunrise”. Su primer y (gracias al altísimo) último LP, “A coloring storybook and long playing record”, se vendió, haciendo honor a su título, como un libro de colorear, vendiéndose incluso con ceras de colores para pintar el libreto monocromático. De aquí no salvamos nada; suponemos que fue una cagada transitoria de Craigy (la más monumental de todas sus cagadas transitorias anteriormente citadas) causada por sus trastornos bipolares. Es como si “Panic!At the disco” y Mika se le hubieran aparecido en sueños (o en visiones alucinógenas) y le hubieran contado que la música debe ser pergeñada sólo como antidepresivo, para hacerte feliz con tonos fáciles únicamente, olvidando que la música debe expresar sentimientos más diversos que la alegría (cosa que por otra parte tampoco logra transmitir esta banda con canciones tan insoportables como “Umbrellas and elephants” o “Ethan’s song”).

“Hola, me llamo Craig Owens y soy feliz con mis nuevos amigos”

Pero toda esta verborrea ampulosa y enjundiosa no sirve sólo para desahogarme, pues también quería comentar, para acabar de una vez con este post que ya se me está alargando demasiado (Craigy no se merece tanta atención), que Craig Owens y Derrick Frost van a volver de nuevo a Chiodos (Brian Balmer y el otro batería se fueron, o los echaron, el caso es que duraron demasiado) para grabar juntos un cuarto LP, y que en mi opinión sólo lograrán impresionarnos (como otrora lo hicieran en “All’s well that ends well” y “Bone Palace Ballet”) si dejan de lado sus diferencias y se entregan otra vez a la búsqueda de la innovación y la experimentación. Estamos ansiosos de ver con qué nos sorprende el grupo Chiodos (ahora más Chiodos que en todos estos años), pero también nos da miedo, nos enerva la idea de que quizás a Craig y “el resto” se le han acabado las ideas (cosa que ya nos han demostrado), pero a la vez pensamos que juntos jamás la han pifiado.

Por ello desde aquí les deseamos suerte a los hermanos Chiodos.

4 pensamientos en “El día en que el pequeño Craigy fue sodomizado (La involución de Chiodos).

  1. q bien estubo tu post q buen vocabulario quisiera si no es mucha molestia uno de craig mabbitt, beau bokan. michael jagmin, q son uno de mis favoritos gracias por leer 😀

  2. Pingback: Kiss me like you wanted (but i’d like it under my waist…) « Advesperascit

  3. Pingback: El día en que el pequeño Craigy recibió una segunda oportunidad. ¿La re(e)volución de Chiodos?). | Advesperascit

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