Estimada jauría de oligofrénicos…

…como inerme mártir español y epígono de nadie, debo confesar mi sistemáticamente inenarrable aversión por vuesa infausta organización -dando por supuesto que realmente estén organizados-, ya que, además de glorificar l´échafaud de la bêtise, han ignorado lenguarazmente mis epístolas citeriores con la iniquidad de quien se confabula para mofarse de un pedante. Pues bien, la R.A.E -que, según agoro, no es sino el acrónimo de Ratas Adocenadoras del Español- no volverá a pasarme por alto nunca más. Debo decir, ínfulas aparte, que si no responden bona fide a mis comentarios gradualmente más facinerosos, me veré en la obligación de volar por los aires vuestra institución tarde o temprano. Me encuentro, como podréis vaticinar, entre Caribdis y Escila, pues al alejarme de un monstruo como es el español no hago cosa otra que acercarme colaboracionistamente y en celada al obscurantismo que tan evidentemente deificáis. Ya no sé de qué forma detractaros, pues parece que la hiel os alimenta y los halagos os envilecen; parece que la urea gramática os fascina y la adiposa erudición os repele.

Esto es todo lo que un pedante helenófilo le puede decir a una compañía de pedantes coprófagos. Por último, os insto y exhorto a que respondáis a mis comentarios, de lo contrario conoceréis mi ira en una cuarta carta aún más deleznable.